sábado, 28 de febrero de 2015

LA CONSTITUCIÓN DE ANTEQUERA Y LA SOBERANÍA ANDALUZA







Si el 130 aniversario de la llamada Constitución de Antequera no ha pasado del todo desapercibido se debe a la aportación del joven escritor gaditano  Rubén Pérez Trujillano. Su libro Soberanía en la Andalucía del siglo XIX. Constitución de Antequera y andalucismo histórico (Atrapasueños, Sevilla, 2013), supone, a partir de ahora, una referencia obligada para quienes traten de entender la historia andaluza, una historia en buena medida frustrada por quienes siempre quisieron una tierra sometida.
          El régimen caciquil y bipartidista recelaba de una Andalucía que  había sido “pacificada” en los períodos revolucionarios de la Gloriosa y la I República. El movimiento obrero andaluz planteó sus primeros combates pero fue duramente reprimido a lo largo de una década marcada por las hambrunas, el cólera morbo o la caída del sector vinícola entre otras desgracias.
      Necesitaba el país andaluz un proyecto propio, que contemplara un cambio radical de una situación de abandono. Como señala el autor en la génesis intelectual de este texto de 1883 tomaron parte lo más granado del pensamiento andaluz de la época: el republicanismo demócrata, el liberalismo social, el socialismo utópico y el primer feminismo. Y en esa intersección el andalucismo como nacionalismo popular, “opuesto a las opresiones propias de los sistemas liberales capitalistas: la de clase, la nacional y la de género”. Un nacionalismo, añade contrapuesto a los nacionalismos existentes hasta entonces. 
          La Constitución de Antequera constó de tres proyectos dedicados a la federación, el cantón y el municipio andaluces. Reconoció tanto los derechos individuales como los colectivos, elevando al territorio andaluz a la condición de nación. Asimismo, redefinió los conceptos de soberanía, república federal, propiedad, autonomía o asamblea, que habían sido vaciados de contenido.
         Si la Constitución de Cádiz fue el aldabonazo del proceso de construcción de un Estado liberal en España, la de Antequera, indica Pérez Trujillano, “lo es para la transformación de aquellos pilares de 1812, es decir, del capitalismo liberal y de la España unitaria centralista”. Un auténtico proceso constituyente protagonizado por el pueblo andaluz. Sin embargo, su fracaso debido a la intolerancia del régimen imperante, ahogó un horizonte nuevo para Andalucía, llevándola hacia una situación extrema, donde las clases trabajadores buscaron cobijo en el anarquismo y la revolución.
      Rubén Pérez ha querido acercar a los andaluces a su propia historia y ha estudiado otras constituciones extranjeras para establecer con nitidez la enorme importancia del texto andaluz. Una norma que de haberse llevado a cabo hubiera producido una Andalucía diferente. Referente para los primeros andalucistas de Blas Infante. Olvidada aunque se le reseñe fugazmente, merece ser conocida para hacer justicia con quienes apostaron por una Andalucía de todos y nueva. Una Andalucía que siempre estará en la mente y en la acción de los andaluces comprometidos con su tierra.